viernes, 6 de mayo de 2011

Uno


Zapping
Uno
Vladimir González Roblero

No soy fotógrafo, tengo que decirlo.
            Hace unos días recuperé un rollo fotográfico que pensé había extraviado. Lo utilicé hace poco más de un año cuando Talita estaba embarazada. Tomé retratos de ella, a unos cuantos días de que Emilio naciera. Desempolvé la cámara réflex que utilizaba en la universidad y en mis primeros intentos de hacer periodismo. Nos fuimos a Joyyo Mayu, en la tardecita, por aquello de la luz. Hicimos las fotos. Después se vinieron las desveladas, la mamila cada tres horas y esas cosas. Olvidé por completo el rollo.
            Lo encontré en un viejo estuche de la cámara, empolvado, junto con otros que no utilicé. Una tarde fuimos a la plaza a hacer algunas compras, y lo metí entre mis cosas. Antes de hacer las compras, de entrar al súper y demás, lo dejé en una tienda fotográfica y pedí el revelado. Entré a la tienda y no dejaba de pensar en las fotos, en la sensación de sala de espera de hospital. Me asaltaba la idea de los tiempos que nos han tocado vivir, que rápida e ineluctablemente se han transformado.
            Hace apenas algunos años era tan común ir a que nos revelaran los rollos y esperar un par de horas para ver las fotos. Fotos que habíamos tomado un mes antes, o quizá más. Los rollos de 36 exposiciones no se terminaban rápido, y muchas veces lo quemábamos en tomas insulsas, y otras, otros, esperaban a que hubiera una buena imagen, a que valiera la pena hacer click y disparar. La espera valía la pena. Ahora esa sensación hospitalaria (una sala triste, tensa, enfermeras corriendo, murmullos, desvelo, café: la tortura de la espera) ya muy pocos, en el ámbito de la fotografía, la experimentan. Las cámaras digitales, los teléfonos celulares, la webcam, han liberado a muchos de esa sensación. Basta un instante, un par de segundos, según la configuración del dispositivo, para ver la imagen que hemos tomado, decidir si vale la pena para dejarla en la memoria, o eliminarla definitivamente. Casi instantáneo el asunto.
            Ni qué decir de su distribución. La tecnología permite que las fotografías, o cualquier otra imagen, se difundan con rapidez en las redes sociales. En algún momento gozaron de muy buena salud el metroflog y los blogs, ahora disfrutan de ella facebook y twitter. No digo que la instantaneidad y las redes sociales construyan ahora circunstancias desfavorables, al contrario. Para el fotoperiodismo, por ejemplo, las redes, los medios digitales, son importantes para este ejercicio profesional.
            Quizá la circunstancia que me llevó a esta breve reflexión es especial… la ansiedad de ver las fotos del rollo que pensaba extraviado después de un año, me hizo recordar lo que, no hace mucho era tan común y que, de alguna manera, me hace experimentar la modernidad.  



Sígueme en tuiter: @vlatido
www.facebook.com/vlatido  

5 comentarios:

  1. Vientos, Vladi. Espero que no sólo se quede en un texto este zapping recargado

    Un abrazo

    ResponderEliminar
  2. jajaja eso me sono mucho a "ya estoy viejo" jajaja; tu relato me ha dejado con las ganas de saber que habia en ese royo, pero weno uno que puede hacer ante estas antiguedades, mejor me resigno con mi nikon...

    ResponderEliminar
  3. Daniel: gracias por el post. Quiero subirme otra vez al ring, a ver cuántos rounds aguanto! Zapping espera aparecer una vez por semana; además del blog, espero que el Noticias me dé chance.
    Va!

    ResponderEliminar
  4. Magno: Más que la vejez, te invito a pensar en los modos que experimentamos el vértigo... tu Nikon, en cinco años, será una vieja historia.

    ResponderEliminar
  5. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

    ResponderEliminar