lunes, 27 de junio de 2011

Cinco


Zapping
  • Cinco
Vladimir González Roblero

José Manuel Aguilera, guitarrista y vocalista del grupo de rock La Barranca, y Jaime López, cantautor mexicano, chingón, letrista, entro otras, de “Chilanga Banda”, sacaron hace rato un disco titulado No más héroes por favor (Fonarte Latino, México, 2006). La rola que da nombre al disco dice, en una parte, así: “No más héroes por favor, el panteón ya se llenó”.
            No creo, ni por asomo, que la letra y el disco de Aguilera y López pretendan ser reaccionarios, ni ellos, los músicos, lo son. Más bien, quiero pensar, es como un llamado a detenernos un poco en esas construcciones maniqueas en las que cotidianamente nos sumergimos. En el imaginario colectivo regularmente aparecen héroes y villanos, buenos y malos: personajes enraizados en eso que algunos llaman cultura pop.

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Maité Rico y Bertrand de la Grange, a propósito de villanos, escribieron, a raíz del levantamiento armado del Ejército Zapatista de Liberación Nacional, en 1994, el libro Marcos, la genial impostura (Taurus, México, 1997). Para estos periodistas el sup Marcos no es, ni por asomo, un héroe, sino más bien un fantoche. Enarbola, dicen, un discurso trasnochado comunista, peor aún, condujo a los indios a una muerte segura, al enfrentarlos en condiciones desiguales al Ejército mexicano.
            Entre los mexicanos, como en otras partes del mundo, el Sup despierta, pues, sentimientos encontrados. Para los autores de este texto es el villano, quien encarna la tragedia de los pueblos y las gentes que lo han secundado. Para otros, bien sabido, es todo lo contrario.

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Por fin, lo que veía venirse, a pesar de que algunos lo hubieran evitado de haber estado entre sus manos: el encuentro entre Javier Sicilia y los integrantes del movimiento que encabeza, con Felipe Calderón, el lenguabola Genaro García Luna y su séquito, entre ellos la mujer del presidente, gris, Margarita Zavala. Proceso, la revista, publicó que fue el encuentro de un católico y de un cristiano. Independientemente de los credos religiosos, algunos vieron en Sicilia al héroe que desnudó al presidente, como con aquella pregunta “¿Se puede fumar aquí, Presidente?”. Nervioso, el preciso, mandó a alguien a investigar. Minutos después le respondió que sí. Otros, sin embargo, vieron que Calderón le comió el mandado. Dicen supo torear y legitimarse a costa de Sicilia. Un tuitero señaló que éste, Sicilia, había encarnado el poder del mismo modo como lo habían tomado quienes critica. Finalmente, entonces, lucha de poderes. De un lado el villano, el católico, del otro el héroe, el cristiano. O como se quiera ver, desde donde estemos tuiteando.   

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El alter ego del escritor estadunidense Charles Bukowski se llama Henri Chinaski. Es un borracho, mujeriego, jugador, irreverente drogadicto, misógino y demás. De alcantarilla. Factotum (Anagrama, 1989) es la novela que narra sus avatares; también aparece en cuentos, como los reunidos en Hijo de Satanás (Anagrama, 1996). De este último cito: “Lo que importa son las pequeñas cosas como asegurarte de que tienes suficiente agua en el radiador del coche, o cortarte las uñas de los pies, o tener suficiente papel higiénico, o una bombilla extra, cosas como ésas”.
            Chinaski es el antihéroe: al que muchos, su más recóndito deseo, quisieran encarnar. A otros se les da bastante natural. No es ni héroe ni villano, encaja en la letra de JLo (Jaime no Jennifer): No más héroes por favor. Quizá, en momentos de ofuscación como el ambiente hostil que nos toca vivir, valga, como el antihéroe, voltear hacia las nimiedades.
Vale un momento, digo yo.  


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5 comentarios:

  1. este "zapping" me ha gustado, en lo particular, mas que los otros, no solo por la mierda tira a calderon o por haberle arrebatado los atributos a "Marcos", tambien por que pertenesco a la generacion en que los heroes eran nuestras niñeras... toda mi infancia me la pase con una historia de algun super heroe o (mejor aun) un heroe japones, aun que paresca muy romantico pero realmente en alguna ocasión si me hubiese gustado ser uno de ellos...

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  2. Magno: Creo que muchas generaciones crecieron con héores: algunos soñaron y sueñan con Kalimán, otros Batman, los más %&$ Capitán América... antaño, muy antaño Robin Hood, y muchos de las tradiciones orales... a vos te tocaron los japonenes... chaaaaa. De-generaciones se habla.

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  3. definitivamente...degeneraciones... pensar en que tipo de "héroe" le toca a la generacion que viene abajo me da calosfrios...

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  4. Magno: Lo mismo, o algo similar, pensaban tus papás con vos... y miralo!

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