viernes, 2 de septiembre de 2011

Nueve


Zapping
  • Nueve
Vladimir González Roblero

Uno de los aportes de la historiografía francesa, de la generación de los Annales encabezada por Roger Chartier, fue introducir, en la teoría de la historia, la idea de práctica y representación como ruptura con el concepto de mentalidad acuñado y popularizado por la generación anterior. Es precisamente Chartier quien desplazó su atención de los escritores y textos hacia sus lectores. Lo hizo tomando como pretexto la llamada “biblioteca azul”, una serie de libros de temática popular, no eruditos, que circulaban sobre todo entre las clases bajas o subalternas del Antiguo régimen francés. El trabajo de este historiador gira en torno a las prácticas de lectura y a la apropiación singular de los textos por parte de sus lectores.

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Otro historiador renombrado, de origen italiano, Carlo Ginzburg, se ha consagrado, entre otros textos y propuestas teóricas-metodológicas, por la publicación de El queso y los gusanos. Se trata de una exquisita historia que narra cómo Menocchio, un molinero italiano del siglo XVI, fue juzgado y muerto por la Inquisición que lo acusó de hereje. Sucede que Menocchio leyó varios libros que circulaban entre las clases populares y los mezcló con sus creencias campesinas, dando como resultado que afirmara que el origen del mundo era como un queso, una masa que algún día se formó, y los gusanos eran los ángeles que ayudaron a su formación. Esto no gustó a la Iglesia, quien se enteró de las predicaciones de Menocchio, y lo mandó a llamar. El campesino, confundido, incluso dudó de la divinidad de Cristo y cuestionó otros paradigmas católicos. Su destino, como puede intuirse, fue trágico.

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La década pasada experimentó el auge, al menos en Tuxtla, de los llamados fanzines. Se trataba de hojas dobladas a la mitad que hacían las veces de una revistita. Había varios de ellos y también muchos fanzineros. Estas hojas volantes se encontraban en cantinas, centros culturales pero, sobre todo, pegados en los postes o en las paradas del transporte público. En la calle pues. Recuerdan algunos de sus hacedores que temprano se levantaban a caminar el bulevar “Belisario Domínguez” hasta la Prepa Uno pegando sus fanzines en la calle. Después se hicieron reuniones de fanzineros, se intercambiaban o se vendían y se leía lo que en ellos se escribía. Venderlos, intercambiarlos, escucharlos constituyeron prácticas que permitieron se leyeran entre algún sector de la juventud tuxtleca.

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Cuando estaba en la secundaria construimos, varios chamacos imberbes, una red de lectura bastante interesante. Llevábamos escondidas en nuestras mochilas revistas que podemos parangonar con las de la llamada “biblioteca azul” que investiga Chartier. Se trataba del Libro Vaquero, El Libro Sentimental, Los Sensacionales Chafiretes, Historia de Traileros, entre otras. La red consistía en intercambiar ejemplares en el receso, los diez minutos que teníamos entre clase y clase. Esas fueron las primeras lecturas cuasi prohibidas, las que tomábamos a hurtadillas del cajón de nuestros papás, de algún primo, vecino o amigo. O incluso robábamos de las peluquerías. Eran cuasi prohibidas porque las que de plano tenían bajo llave, y su comercio era ultra secreto, eran las pornográficas.

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Me gusta ir al mercado 5 de Mayo, rumbo al trabajo o los sábados temprano, a desayunar empanadas o tacos fritos. O pasar al mediodía por una jícara de pozol de cacao acompañado de manguito verde, cacahuate o chile blanco. En el mercado, entre los puestos de víveres y demás, me llamó la atención uno en particular. Ubicado al final, se trata de un puesto de revistas viejas, del tipo de las que intercambiaba en la secundaria. Hay de 5 pesos y de 10 pesos. Bara, bara… Llenas de polvo, quizá hongos, se me ocurrió usarlas en un círculo de lectura en el mercado. Finalmente comprar revistas viejas en el mercado, leerlas ahí, en el colectivo o en el baño, escuchar historias o libros por boca de otros, son prácticas de lectura.
            Todos, sin saberlo, somos o hemos sido lectores.

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2 comentarios:

  1. chidos esos tiempos en que los fanzines rolaban de mano en mano... en bibliotecas, en cafés, en cantinas... se extraña ese tipo de terrorismo...poético...te dejo el abrazo carnalito...

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  2. Vientos huracanados vladimiro..... mil chistes... tengo aun una

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