martes, 25 de febrero de 2014

Ciudadanos, redes y periodismo

Zapping

Ciudadanos, redes y periodismo

Vladimir González Roblero

Uno
Un periódico español, valenciano concretamente, El Levante, allá por la década de 1940, publicó una sección a la que tituló Vox populi. La convocatoria, discreta, la anunciaba como un espacio para la gente de a pie de la localidad. Se le asignó un espacio, breve: la última página del diario, costado inferior derecho, un recuadro. La correspondencia no tardó en llegar. Al siguiente día de la convocatoria, un par de cartas; al mes, el editor tenía que elegir y resumir. Los valencianos de entonces discutían, deliberaban sobre futbol, medios de transporte públicos, su orquesta sinfónica, veladas literarias, galerías, escritores, perros callejeros y fiestas falleras.
            El espacio del periódico alentó la construcción de públicos deliberantes. Bastaba que el ciudadano estuviera atento de la cosa pública, formara y publicara su opinión al respecto. Es un ejemplo de lo que se ha dado llamar periodismo cívico o periodismo ciudadano.

Dos   
La famosa serie de dibujos animados Los Simpson ha dedicado capítulos al modo en que los ciudadanos pueden hacer periodismo y apropiarse de los medios de comunicación tradicionales. Kent Brokcman, el famoso presentador de noticias del Canal 6, de Springfield, tuvo como reporteros a Lisa y Bart. Lucha de egos, perversión del periodismo. Varias veces los nativos de Springfield han podido acceder a la televisión. La sátira se impone.

Tres
Las redes sociales, o social media, feisbuck, tuiter y demás, han vuelto a poner en escena al ciudadano común en el concierto de la generación y transmisión de la información. Algunos dicen que lo convierte en reportero. Otros dudan de su responsabilidad en la producción de sentido. Para reportear hay que ir a la universidad, dicen. Lo cierto es que basta un teléfono, smartphone les  llaman ahora, con una conexión de datos o wifi cercano. El problema es la banalización de eso que quieran llamar noticia. La nota roja, el chisme y uno que otro troll abunda en las redes sociales. A veces todo se resume en un selfie. La excepción confirma la regla. No está demás mirar de nuevo aquellos proyectos latinoamericanos de educación para los medios de comunicación.

Cuatro
El auge de las redes sociales y el acceso a la tecnología de la información han rebautizado al feis como el noticiero de los jóvenes. Son los nuevos medios de comunicación, o medios de comunicación alternativos. Tal es su importancia que se han vuelto asignaturas universitarias. La burocracia académica, sin embargo, regula el acceso a internet y limita su uso. Es por el ancho de banda, arguyen. Una funcionaria universitaria lo dijo así, palabras más, palabras menos: que los alumnos contraten su servicio de datos.
           

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