lunes, 14 de diciembre de 2015

Vida y literatura

Zapping
  • Vida y literatura

Vladimir González Roblero

Uno
La vida, los libros: contenido y continente. Dicen los promotores de la lectura que el hábito se adquiere cuando aprendemos a relacionar lo que leemos con nuestra vida. Debe existir un vínculo emocional, reconocernos en el mundo a través del arte y la literatura, dirán los estetas. Los espistemólogos, lecturas psicoanalíticas, dicen que cuando escogemos temas lo hacemos porque algo de nosotros está insatisfecho en eso que pretendemos conocer.
            Lo cierto es que en un libro o en una obra de arte hay dos mundos. El que se construye o está contenido en la obra misma. Autorreferencial le llaman. Y el que existe fuera de esa obra, ese que se entrecruza con el tiempo vivido, es decir, con el mundo del lector/espectador. Esos dos mundos se afectan mutuamente. El acto de leer o mirar resignifica lo leído o mirado. Es aquí donde esos mundos se hallan imbricados: el significado de lo escrito deja de ser tal en tanto quien lo interpreta lo hace desde su presente. El mundo vivido ya no es el mismo desde el momento en que se descubre el mundo contenido en la obra.

Dos
Durante la década del año 2000 me encontré con varios fanzineros en Tuxtla. El hallazgo fue fortuito. No sabía de ellos hasta que comencé a editar un fanzine al que llamé Alipuz. Lo eché a la calle. Dialogó con otros fanzines y yo con otros fanzineros. Uno de ellos, poeta, tiraba primero el Cineticomarginal y después otro al que llamó Popotito 22. Éste llegó a ser blog. Ahí leí, prosa poética, tropical, sobre el colmoyote.
            Cito un fragmento de “Tonalá según el club de Tobi”, de Luis Daniel Pulido:
“En Tonalá no hay selva, me queda claro. Hay mar y muchas negritas, camarones sin cabeza, tortillas con un chingo de hoyos y secretarios de pesca.
“En Tonalá los ventiladores despeinan al sol y las niñas buscan su reflejo en los charquitos después de la lluvia.   
“En Tonalá uno dice -¡Ah, qué bonita mariposa!- pero te devuelven una película de terror –No, se llama colmoyote y es el alma del abuelo muerto- ¡Gulp!”

Tres
Cuando hacía estudios de posgrado realicé un viaje a la Selva Lacandona. Anduve varios días, con los compañeros de clase, en zonas arqueológicas y recorriendo en lancha el río Usumacinta.
            De regreso a Tuxtla, con piquetes de zancudo o cualquier otro mosco, reanudé la cotidianidad. Una tarde, en un restaurante, miraba cómo uno de esos piquetes se había infectado. Supuraba o al menos eso creía. Talita decidió extirpar el absceso: de esa roncha salió un gusano que a cada rato se asomaba a respirar.
            Era un colmoyote.
Según información de la red, el colmoyote también se conoce como dermatobia hominis. Se trata de una mosca que deposita sus huevecillos en zancudos u otros vectores, mismos que después, al picar a un ser humano, los deja en la piel. El milagro de la vida ocurre.
            En el hospital el médico me extrajo un par de ellos más de la espalda, y con un bisturí sacó otro del brazo. Después el especialista me dio un desparasitante para vacas. A los pocos días apareció muerto el que faltaba.

Cuatro
Carlos Montemayor, en su novela La fuga, cuenta el escape de un guerrillero de las Islas Marías. La novela transcurre en el tiempo corto: la prisión, la balsa, el mar, las costas de Nayarit, el peregrinar hacia Sinaloa y el camino hacia la frontera. El recuerdo siempre de Ciudad Madera, asalto al cuartel militar, la guerrilla mexicana.
            A medio caballo entre la historia y la ficción, la novela tiene como personaje central, literario y real, a Ramón Mendoza, guerrillero, y a otro apodado Mono Blanco. La camaradería, construida a la sombra de la fuga y la complicidad, se forja con historias y sus circunstancias:
“¿No conoces los moyocuiles? Son unas larvas que crecen bajo la piel y que la van levantando. No sé si la transmite un mosco o alguna alimaña, pero provoca mucha comezón y la larva parece que respira por la punta de la elevación, así que para matarla hay que poner alguna goma o resina en esa punta… Con la selva no se juega”.
Entrecruzamientos, mi vida y la literatura.


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miércoles, 18 de noviembre de 2015

Mirarse en el mundo

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  • ·      Mirarse en el mundo
Vladimir González Roblero

Uno
En los congresos, coloquios y esas vainas académicas, los participantes suelen presentarse a sí mismos. Las convocatorias piden que, en un par de párrafos, se resuma sus trayectorias. Hay a quienes les cuesta sintetizar y envían la cuartilla que los organizadores tratan de evitar. También aparecen los modestos, falsos o auténticos. Estas fichas curriculares están a medio caballo entre la autobiografía y la autoficción. La diferencia se sitúa en relación al estatus de verdad. Los relatos autobiográficos pretenden aprehender lo acontecido al personaje en un tiempo histórico; los relatos de autoficción no ocurren en este tiempo, sino en el meramente ficticio.
            Los acontecimientos académicos son oportunidades para autobservarse y para observar al participante. Son puestas en escena de sí mismo: algunas rayan en la fragmentación meticulosa de los diarios; otras en lo carnavalesco, autocrítica, a la Henry Chinaski. Ambos, sin embargo, atisban hacia la construcción de un conocimiento, es decir, al modo de mirarse en el mundo.

Dos
En tanto puesta en escena de sí mismo, la autobiografía y la autoficción son géneros discursivos del acontecer. Son ficciones: la primera como lo fingido y la segunda como lo ficticio. El relato se acomoda como la estrategia para conocer. Escribir un relato, de sí mismo o de otro, del individuo o del colectivo, fingido o ficticio, encierra un proceso creativo. Es indagación, reflexión y búsqueda. Morales Bermúdez dixit.              
La lectura es un pacto. El lector se fía y asume como cierto lo narrado, en el caso de la autobiografía; y guiña cómplice como si fuera cierto lo narrado en la autoficción. Los lectores perfectos son los autores. Está en ellos el derecho a explicitar el sentido de su obra; a mostrar el momento de la creación.

Tres
Ficciones, puestas en escena de sí mismos, observamos a diario. Como el político que asume un discurso ciudadano y recula ante los regaños de sus jefes. Se narra a sí mismo y construye el discurso a través de recados e imágenes en redes sociales virtuales. Lejos está de lo fingido y cerca de lo ficticio. Un día cualquiera el feis populariza lo hecho por un grupo de personas: recuperan simbólicamente un parque que, años atrás, dejó de ser suyo cuando el gobernador en turno decide pagar un favor político rebautizándolo con el nombre un político de viejo cuño.
            El acto ciudadano es un relato y su respuesta también. La historia de lo inmediato, la nota y el comentario, sugieren el sentido épico para unos y ridículo para otros.

Cuatro
La cultura, sus agentes, construyen su propio mundo. La Feria Chiapas, recientemente anunciada, muestra el modelo de gestión y la idea de público de la autoridad cultural. Mirar al otro dice mucho de sí mismo. El personaje construido se desnuda como lo que es: complaciente y villamelón.
Del otro lado están los héroes trágicos. Sufren penas y se refugian en la independencia y lo alternativo. Sus estrategias de resistencia, sin embargo, los convierten en lo que critican. Miran en el acontecimiento la panacea y obvian los procesos de largo aliento.
Construyen sus relatos entre la autobiografía y la autoficción. Modos de mirarse en el mundo.


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martes, 20 de octubre de 2015

Cine, orquesta, espectáculo y cultura


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  • ·      Cine, orquesta, espectáculo y cultura

Vladimir González Roblero

Uno
El hit del momento en el ámbito cultural promovido desde el Consejo Estatal para las Culturas y las Artes (Coneculta-Chiapas) es el espectáculo Cinema Sinfónico. Se trata de un concierto de la Orquesta Sinfónica de Chiapas en donde interpreta los soundtracks de algunas películas taquilleras norteamericanas. El concierto tiene un importante atractivo visual pues combina la adaptación de algunos pasajes de las pelis con actores en escenario y un espectáculo multimedia; incluye la presentación de escenas de las películas en una pantalla gigante.
     De suyo la idea es atractiva. Pero el análisis puede moverse a otros escenarios. Uno de ellos se refiere a los modelos de gestión cultural. George Yúdice, en un excelente libro, El recurso de la cultura, plantea que la cultura en los países capitalistas, sobre todo, ha pasado de ser un recurso para la construcción de identidades nacionales a un recurso para el crecimiento económico.
Cinema sinfónico, espectáculo porque no es otra cosa, está concebido bajo una lógica de mercado. Este modelo neoliberal privilegia el beneficio económico. Ha resultado taquillero. En las ocho presentaciones, al menos así lo dijo el director del Coneculta, Juan Carlos Cal y Mayor, se ha llenado la sala del teatro. El éxito es incuestionable. La pregunta es si este modelo se impondrá en la errática política cultural chiapaneca.
           

Dos
Tercera llamada y el telón subió.
En pantalla gigante se proyectan algunas escenas de pelis, y de fondo, delatan las sombras, los músicos interpretan el soundtrack. Al subir la pantalla-telón los músicos interpretan: se lucen frente al público apiñado con un primer tracklist que deja a más de uno sin aliento. Al final el aplauso sostenido. Después de la salutación de rigor, otra vez la música, la pantalla, ahora humo y un par de actores salen a escena. Así está planeado. El espectáculo escénico alcanza clímax cuando los personajes de Star wars literalmente abandonan el escenario para pelear entre las butacas. En los pasillos se encuentra el mandamás de Coneculta, a quien le toca un láser de Darth Vader. Cómo no lo desintegra, pensó más de uno.
            -¿Ya viste quién está ahí? ¡Es Marco! –comenta una jovencita, fresa por su modo de hablar.
            -¡Sí, es Marco! –contesta su acompañante.
            ¡Marcooooo!, gritan las dos y aplauden como si de artista de telenovela se tratara. Marco voltea y guiña. Domina el escenario y a sus fans espontáneas.
            Al final muchos personajes esperan al público que de a poco abandona la sala. Es la hora de la foto. Niños, sobre todo, jóvenes y quizá algún chavorruco esperan turno para colocarse de lado de su personaje favorito. Esperan que su acompañante prepare el celular, active el obturador de la cámara, busque la función share y la comparta al instante en redes sociales. Para el feis.
            Negocio redondo podría ser para el sindicato de fotógrafos. Nadie les avisó del show.
           

Tres
Con Lucina Jiménez, gestora cultural mexicana, conocí, a través de uno de sus libros, Políticas culturales en transición, el concepto de estéticas mediáticas. En uno de sus capítulos analiza el consumo cultural de los jóvenes de la ciudad de México. Encuentra que la radio es el principal promotor cultural. El romance, echar la reja dirán en Guanajuato, es propiciado con Los tigres del norte o los Ángeles azules. Dicen que en la mesa del rincón…
 ¿Por qué la sala del teatro de la ciudad se ha abarrotado? No es porque de repente nos hayamos dado cuenta que en estos lares apreciamos la música de una orquesta sinfónica. Más bien, me parece, porque estamos formados como públicos de los massmedia. Participamos decididamente en la cultura de masas. Los comunicólogos y otros, moneda común, han observado que nuestros gustos están moldeados por la tele y otros medios. Si disfrutamos de alguna experiencia estética es a través de las telenovelas, la radio (consola) y el cine de jolivud. Toleramos espectáculos escénicos como éstos; en otras circunstancias la apatía ocuparía las butacas del espacio que, en ocasiones, se ha usado como set fotográfico de la directora en turno.


Cuatro
El soundrack de la película, escenas de la misma en la pantalla y actores escalando la cuarta pared conforman un espectáculo redundante. Sobreproducción de sentido o sobre argumentación.
 Sucede en publicidad que, cuando las imágenes acentúan en exceso el mensaje, éste se pierde. En la sala de teatro-cine al final, a pesar de los aplausos, el tedio me asalta. El sentido, paradójico, se pierde.
 El exceso de sentido amenaza con un crecimiento exponencial. Al final del espectáculo anuncian más presentaciones.
 El circo se va de gira.

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