martes, 14 de noviembre de 2017

La cárcel y sus formas

Zapping
·      La cárcel y sus formas
Vladimir González Roblero

Uno
Tuve la oportunidad de asistir recientemente a un coloquio de literatura en Hermosillo, Sonora. La gama de acercamientos al fenómeno literario en México e Hispanoamérica es amplia. Desde los estudios estrictamente literarios, pasando por las miradas antropológicas, históricas, sociológicas y psicológicas, los participantes dejan fluir su pasión académica y contemplativa.
            Lo que no fluye es el momento performativo. Me refiero a que el acto de enunciar la literatura se reduce a la lectura de la ponencia. Es un momento ritualizado. La construcción del documento, sus estrategias retóricas y su estética, pienso, obligan la lectura. La seriedad del asunto implica en complicidad a los escuchas, quienes guardan silencio y prestan atención. El texto como cárcel.
            Hay ponentes que rompen la costumbre. No leen. La sanción es sutil. Bostezos, miradas incómodas. Cuchicheos. Público que se arrellana en sus asientos. El relajamiento como rechazo.
           
Dos
Otros enclaustramientos también son literarios. Los escritores de Chiapas, de lo chiapaneco, los han construido. En 1870 Flavio Paniagua publicó la novela folletinesca Una rosa y dos espinas. Profunda huella. Aborda un tema histórico: los ecos del Imperio en Chiapas. Desde entonces cierta vena de esta literatura ha mirado una y otra vez al pasado.
            Sus temas reiterativos devienen ciclos. Las rebeliones indígenas se afincan en varias novelas. También se construyen grandes personajes, héroes de mil batallas. La selva es uno de ellos. Su poblamiento como hazaña. Por otro lado la condición indígena ha sido un tema de largo aliento. Desde la literatura decimonónica, otra vez Paniagua, hasta la de reciente factura, el indio se erige como la gran figura discursiva. Finalmente la frontera. Literatura de aquí y de otras partes del país narran la migración, al sujeto migrante y sus conflictos de identidad.

Tres
¿Qué incomoda de la intervención artística a la cabeza maya? No creo que ofenda al juicio del gusto. Muchos ciberciudadanos se irguieron como críticos de arte. Acertados o furibundos sus comentarios sólo mostraron cierta competencia estética. Lo que está de fondo es su esencia. Su identidad trastocada. Lo chiapaneco, como lo mexicano y otras entelequias nacionales se construyeron a partir de lo simbólico. La cultura maya ha sido recurso para nombrar a Chiapas y lo chiapaneco. Cuando en 1946 se descubrió Bonampak, el gobierno de Francisco Grajales, su política cultural, alentó una producción simbólica al respecto. Aquí nació el Ballet Bonampak.
            La esencia es una camisa de fuerza. Los antropólogos se han preguntado por qué la gente está dispuesta a dar la vida por su país. Algunos lo estaban. Hallan la respuesta en la identidad y los nacionalismos peligrosos. Esos que nos encierran en cierto aldeanismo y en una mirada estática del tiempo.

Cuatro
Philip K. Dick escribió en 1968 ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? Se trata de una novela de ciencia ficción que plantea un futuro distópico. Los androides o replicantes, que planean escapar de su destino y reemplazar a los humanos, son cazados por Rick Deckard, un expolicía.
            El Estado totalitario subyace en la historia. Rick tiene una lista de androides a los que debe exterminar. Los vigila. Sobre la ciudad se alza un panóptico que identifica, señala y encierra en lo público y lo privado. Mata. El destino como prisión.


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lunes, 11 de septiembre de 2017

Explicaciones patafísicas


Zapping
·      Explicaciones patafísicas
Vladimir González Roblero

Uno
Cuando Alfred Jerry publicó su novela Gestas y opiniones del doctor Faustroll, patafísico (1911), no sabía del profundo impacto que causaría en el arte y en la ciencia. Inmediatamente, según cuenta Fernando Delmar en Inmaterialidad, indiferencia (2013), Marcel Duchamp se asumió patafísico y mostró los límites de la ciencia a través de su propuesta artística. Una de sus obras, El gran vidrio, cuestionaba los fundamentos de la física.
A partir de entonces entró en el vocabulario de artistas la palabra patafísica. Con ella nos referimos a explicaciones posibles, imaginarias, rayanas en el absurdo. Entre los artistas dio pie al surrealismo y ha desdibujado, sin reconocerse a cabalidad, las fronteras del conocimiento científico, donde lo contingente se incrusta como paradigma epistemológico.
De estas explicaciones posibles son las que se han nutrido las redes sociales virtuales a partir del terremoto recientemente ocurrido en México, cuya magnitud fue de 8,2 en escala de Richter.

Dos
A través del servicio de mensajería de Whatsapp circuló el video de un supuesto científico de nombre Alex Backman. Explica que el culpable del terremoto fue el Sol: “Los terremotos están correlacionados con la actividad del Sol… una serie de llamaradas clase X... provocaron esto. Ha sido inverosímil lo que ha pasado: ...una mancha comenzó a soltar una y otra y otra ráfaga hacia la Tierra… lo que provocó el terremoto en Chiapas”, dice Backman en el video que también se puede consultar en Youtube. (Mira: https://goo.gl/35BmLQ).
            Días después se difundió esta noticia: “El Sol emite otra fortísima llamarada, cuarta en menos de una semana”. La información se publicó en el portal de noticias RT y la fuente fue el Instituto Físico Lébedev de la Academia de Ciencias de Rusia (Lee: https://goo.gl/F4Qdho). Una rápida búsqueda en la red no permitió ubicar mayores referencias del Instituto, salvo las que replicaron la información difundida por el portal informativo. La noticia no vincula esta actividad del Sol al terremoto, sino a otras consecuencias: malestares físicos y afectaciones en los sistemas de comunicación. Pero el ánimo patafísico parece dar la razón a Backman.
           
Tres
La historia es cercana a un guión de Netflix: con la finalidad de favorecer las telecomunicaciones, el gobierno de Estados Unidos ha financiado un proyecto que estudia las propiedades de la ionosfera. Éste ha sido bautizado como HAARP, por sus siglas en inglés. Los conspiracionistas sostienen que este proyecto es capaz de generar armas geofísicas, como los terremotos y los huracanes.
            Según el portal Monitor Expresso, el “proyecto consiste en 180 antenas que trabajando en conjunto serán como una antena gigante que podría generar alrededor de un billón de megavatios, es decir, un billón de ondas de radio de alta frecuencia, (y tiene) la capacidad para desencadenar inundaciones, sequías, huracanes y terremotos” (Lee: https://goo.gl/cByKNg).
            Usando el hashtag #Haarp, los usuarios de redes sociales, principalmente tuiter, relacionaron el terremoto con el proyecto Haarp, y aseguraron que éste, más los huracanes que azotaron el Caribe y al mismo Estados Unidos, fueron provocados por el gobierno norteamericano como una estrategia de control geopolítico.

Cuatro
El principio de la Navaja de Ockham establece que la explicación más simple es la más probable. Sobre las luces que se observaron en el cielo durante el terremoto, varias versiones han circulado. Se ha dicho que son resultado del mismo proyecto Haarp, debido a la actividad de sus antenas; o que en realidad se trata de una actividad alienigena, común cuando han sucedido eventos extraordinarios y de magnitud como el que acabamos de experimentar.
            No menos patafísica es la explicación científica. Se conoce como triboluminiscencia: “la energía liberada, al escapar a la superficie de la Tierra y chocar con su atmósfera se convierte en descargas eléctricas que toman la forma de brillos. Durante un terremoto, el estrés de las placas chocando entre sí genera cargas eléctricas, que se desplazan hacia arriba a lo largo de las fallas geológicas casi verticales. Cuando las cargas alcanzan la superficie de la Tierra e interactúan con la atmósfera, crean un resplandor” (Lee: http://bit.ly/2vQz0YE)
            ¿Cuál de ellas es la más simple?

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lunes, 28 de agosto de 2017

Muerte, rara avis

Zapping
·      Muerte, rara avis
Vladimir González Roblero

Uno
Pregunta: ¿Qué somos las mujeres y los hombres? La antropología filosófica, encabezada por el viejo Cassirer, aporta una pista: a diferencia de los otros animales, además de razonar, tenemos la capacidad de simbolizar. Esto es: construir significado, crear mundos.
            De esta premisa se desprenden dos reflexiones, aquí muy brevemente enunciadas. Todos tenemos esta capacidad, lo que se traduce en que somos capaces de crear cultura. La otra es que uno de los resultados de dicha capacidad es el arte. Por lo tanto, como decía Beuys: todos somos artistas. (Lee: https://goo.gl/81ZwBf).
            Lo anterior también quiere decir que la forma de relacionarnos con el mundo está vinculada con nuestra capacidad creativa. Una de esas relaciones es la estética: contemplamos lo que nos rodea. Hay arte en nuestra relación con el mundo, ya como experiencia, ya como obra.
            Extraña relación estética es la que establecemos, por ejemplo, con la muerte.

Dos
Todos recordamos a Daniel Redcliffe, el actor de Harry Potter, la saga que fue éxito taquillero en el década del año 2000. Pues bien, Redcliffe ha hecho una película rara para la industria del cine: Un cadáver para sobrevivir. Estrenada en 2016, el filme trata de la amistad entre un náufrago y un cadáver. (Tráiler: https://goo.gl/R3b59h).
Primera imagen: un suicida fallido, Hank (Paul Dano), encuentra un cuerpo (Redcliffe) a la orilla del mar. Trata de deshacerse de él, pero sucede lo contrario: inicia una extraña relación con el cadáver, quien a través de pedos y erecciones se comunica con el suicida.
Hank carga a cuestas el cadáver. Se hacen amigos. Inician una larga travesía. Con el tiempo, gracias a las peripecias y obstáculos que sortean, el lazo de amistad entre el suicida y el cadáver se estrecha.
La crítica ha dicho al respecto:  “Hay que darle el crédito a los directores y a los dos actores protagonistas por hacer que, algo que suena como una extensa acumulación de gags físicos y humorísticos extremadamente infantiles, se convierta en algo extrañamente poético y misteriosamente emotivo”. (Lee: https://goo.gl/4goLvo)

Tres
Una borrachera suele incluir y a veces concluir con promesas de las que, en juicio, tratamos de desdecirnos. En esos momentos carnavalescos el tiempo histórico parece dar tiempo a otro, ficticio en tanto el alcohol conlleva puestas en escena donde los personajes somos nosotros mismos. Esto le pasó a Zhao (Zhao Benshan), obrero, quien bebía junto a su amigo Liu Quanyou (Qiwen Hong): éste le prometió a Zhao que si moría, lo llevaría de vuelta a casa. Pero quien murió fue Liu. Zhao entonces se sintió comprometido de cumplir la promesa que su amigo hizo.
            Al saberse en un viaje largo y costoso, Zhao aborda el autobús que lo trasladará a casa de Liu, a quien lleva, muerto, como si de otro pasajero se tratara. Pero un asalto frustra este primer intento, por lo que tiene que llevar el cadáver de una y mil maneras. La historia se narra en la película china De regreso a casa. (Tráiler: https://goo.gl/cuGKCk)
            Filmada en el año 2007, la película se stiúa en el contexto obrero chino, donde la migración es opción de vida. En ese ambiente precario, plantea una singular relación con la muerte: supone un pacto gravísimo que debe cumplir el deudo, pero también da pie a las más cómicas situaciones donde el protagonista es el cadáver.

Cuatro
Cuando una idea de muerte se ha institucionalizado, tratamos de acomodarnos a ella, aunque sea en contra de nuestras propias miradas de mundo. Edmundo Valadés, uno de los cuentistas mexicanos de mayor prestigio, narra dicha tensión, espacio de disputa, en La muerte tiene permiso. (Lee: https://goo.gl/YM5bSr)
            Después de discutir los excesos en la forma de ejercer el poder del presidente municipal de San Juan de las Manzanas, los afectados exigen a un grupo de ingenieros que les permitan hacerse justicia por mano propia. Cuando dicha petición es aceptada el personaje, Sacramento, dice que ésta se ha consumado.
            Como autorreferencialidad,  el contemplador disfruta la muerte con el goce estético que la literatura, el cine, el arte le plantean; la realidad extralingüística, esa que es independiente de nuestra conciencia, nos sitúa en el tiempo donde nuestra relación con la tragedia suele ser, sólo eso, unívoca.

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