lunes, 28 de agosto de 2017

Muerte, rara avis

Zapping
·      Muerte, rara avis
Vladimir González Roblero

Uno
Pregunta: ¿Qué somos las mujeres y los hombres? La antropología filosófica, encabezada por el viejo Cassirer, aporta una pista: a diferencia de los otros animales, además de razonar, tenemos la capacidad de simbolizar. Esto es: construir significado, crear mundos.
            De esta premisa se desprenden dos reflexiones, aquí muy brevemente enunciadas. Todos tenemos esta capacidad, lo que se traduce en que somos capaces de crear cultura. La otra es que uno de los resultados de dicha capacidad es el arte. Por lo tanto, como decía Beuys: todos somos artistas. (Lee: https://goo.gl/81ZwBf).
            Lo anterior también quiere decir que la forma de relacionarnos con el mundo está vinculada con nuestra capacidad creativa. Una de esas relaciones es la estética: contemplamos lo que nos rodea. Hay arte en nuestra relación con el mundo, ya como experiencia, ya como obra.
            Extraña relación estética es la que establecemos, por ejemplo, con la muerte.

Dos
Todos recordamos a Daniel Redcliffe, el actor de Harry Potter, la saga que fue éxito taquillero en el década del año 2000. Pues bien, Redcliffe ha hecho una película rara para la industria del cine: Un cadáver para sobrevivir. Estrenada en 2016, el filme trata de la amistad entre un náufrago y un cadáver. (Tráiler: https://goo.gl/R3b59h).
Primera imagen: un suicida fallido, Hank (Paul Dano), encuentra un cuerpo (Redcliffe) a la orilla del mar. Trata de deshacerse de él, pero sucede lo contrario: inicia una extraña relación con el cadáver, quien a través de pedos y erecciones se comunica con el suicida.
Hank carga a cuestas el cadáver. Se hacen amigos. Inician una larga travesía. Con el tiempo, gracias a las peripecias y obstáculos que sortean, el lazo de amistad entre el suicida y el cadáver se estrecha.
La crítica ha dicho al respecto:  “Hay que darle el crédito a los directores y a los dos actores protagonistas por hacer que, algo que suena como una extensa acumulación de gags físicos y humorísticos extremadamente infantiles, se convierta en algo extrañamente poético y misteriosamente emotivo”. (Lee: https://goo.gl/4goLvo)

Tres
Una borrachera suele incluir y a veces concluir con promesas de las que, en juicio, tratamos de desdecirnos. En esos momentos carnavalescos el tiempo histórico parece dar tiempo a otro, ficticio en tanto el alcohol conlleva puestas en escena donde los personajes somos nosotros mismos. Esto le pasó a Zhao (Zhao Benshan), obrero, quien bebía junto a su amigo Liu Quanyou (Qiwen Hong): éste le prometió a Zhao que si moría, lo llevaría de vuelta a casa. Pero quien murió fue Liu. Zhao entonces se sintió comprometido de cumplir la promesa que su amigo hizo.
            Al saberse en un viaje largo y costoso, Zhao aborda el autobús que lo trasladará a casa de Liu, a quien lleva, muerto, como si de otro pasajero se tratara. Pero un asalto frustra este primer intento, por lo que tiene que llevar el cadáver de una y mil maneras. La historia se narra en la película china De regreso a casa. (Tráiler: https://goo.gl/cuGKCk)
            Filmada en el año 2007, la película se stiúa en el contexto obrero chino, donde la migración es opción de vida. En ese ambiente precario, plantea una singular relación con la muerte: supone un pacto gravísimo que debe cumplir el deudo, pero también da pie a las más cómicas situaciones donde el protagonista es el cadáver.

Cuatro
Cuando una idea de muerte se ha institucionalizado, tratamos de acomodarnos a ella, aunque sea en contra de nuestras propias miradas de mundo. Edmundo Valadés, uno de los cuentistas mexicanos de mayor prestigio, narra dicha tensión, espacio de disputa, en La muerte tiene permiso. (Lee: https://goo.gl/YM5bSr)
            Después de discutir los excesos en la forma de ejercer el poder del presidente municipal de San Juan de las Manzanas, los afectados exigen a un grupo de ingenieros que les permitan hacerse justicia por mano propia. Cuando dicha petición es aceptada el personaje, Sacramento, dice que ésta se ha consumado.
            Como autorreferencialidad,  el contemplador disfruta la muerte con el goce estético que la literatura, el cine, el arte le plantean; la realidad extralingüística, esa que es independiente de nuestra conciencia, nos sitúa en el tiempo donde nuestra relación con la tragedia suele ser, sólo eso, unívoca.

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