domingo, 18 de julio de 2021

Pensar el arte latinoamericano

 




Zapping

  • Pensar el arte latinoamericano

Por @Vlátido

 

Uno

América Latina, Nuestramérica, es una construcción histórica, atenta a las estructuras que le han dado pie, y también a los personajes, grandes y menudos, que han hecho de este lugar un mundo posible.

Al revisar nuestra historia, hemos de darnos cuenta cómo ese lugar inventado ha sido espacio de disputa continua, circunstancia que alimenta la identidad latinoamericana. Lo fue en las épocas de la Conquista y la Colonia, cuando aparecen los primeros planteamientos de nuestras identidades colectivas; lo fue en las Independencias, cuando se buscó afanosamente un lugar teniendo como eje los sistemas políticos occidentales; lo ha sido a lo largo del siglo XX y aun XXI, con la imposición del capitalismo, su expresión neoliberal y las resistencias de las izquierdas afines al comunismo y a movimientos liberalizadores como los autonómicos, antisistémicos y feministas.

Estas luchas marcan la identidad latinoamericana, a nuestros pueblos y a quienes los integramos. Estos devenires sirven para pensarnos como identidades ontológicas (esencialistas) o históricas (procesuales). En los mismos vaivenes discursivos se halla el arte y otras prácticas creativas.

 

Dos

En el mundo del arte (que no se circunscribe solamente a los artistas, sino también a los públicos, los gestores culturales y otros agentes) está presente, en Latinoamérica, la distinción entre el arte como refinamiento, articulado a un sentido de vida ilustrado, a las formas artísticas conocidas como bellas artes; y el arte como expresiones creativas populares, de grupos minoritarios y subalternos, algunas veces cuestionadas desde el esteticismo.

Algunos autores han apostado por una idea de arte latinoamericano, en la que dialoguen lo propio y lo ajeno. Es un proyecto de años, pero inacabado, en constante realización. Me gusta la idea, sin embargo, prefiero pensarla como un espacio liminal entre miradas históricas, sociológicas, estéticas, antropológicas, y epistemologías que se hallan fuera del mundo del arte, de lo instituido, y que se desbordan hacia la cotidianidad, hacia la vida misma, hacia formas de sentir y pensar.

Estas posturas siguen presentes, conviven en una dialéctica que a veces las empalma, que a veces las excluye, en donde la mirada del artista y del habitante del mundo del arte debe situarse en los intersticios, en los espacios liminales.

 

 

Tres

Considero importante volver a pensar al arte, sus formas, los procesos creativos desde la perspectiva de los universales situados. La palabra arte designa a una institución surgida en la Europa renacentista, aunque se pueda rastrear incluso en la Antigüedad. Sin embargo, existen formas simbólicas semejantes a ese arte occidental, a las que echamos de menos para pensar la completud del mundo. Con esto quiero decir que las formas simbólicas, el arte, se halla en todas nuestras sociedades históricas, pero en cada lugar asume características propias que no necesariamente deben encajar en el relato de la estética occidental.

Ahora bien, me parece que ya ningún relato artístico puede permanecer ni permanece en sus formas puras. América Latina es resultado de un proceso histórico en el que, al principio, se impusieron sistemas de pensamiento; al paso de los años, y gracias a la conciencia histórica, éstos han convergido con otros relatos artísticos, los originarios y los emergentes, dando como resultado un fenómeno estético propio de este lugar de enunciación que dialoga, confunde y se yergue frente a las prácticas y discursos artísticos globales.

Por lo anterior, el arte latinoamericano ha recuperado nuestra experiencia histórica, mostrando el conflicto, la utopía, esperanza y desfallecimiento de un lugar cuya realización es posible, además, en el mundo de las representaciones.

 

 

 

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domingo, 23 de mayo de 2021

El amor no es cosa humana

Flor de limón



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·         El amor no es cosa humana

Por @Vlátido

 

Uno

Hace días le contaba a una amiga sobre mi intento fallido de convertirme en jardinero. Sin embargo, le decía, sé que las plantas resultan terapéuticas, sirven para curar el mal humor y otros chunches del alma. Cuando murió Gorbachov, mi perro, sembré un limón en la jardinera. Nunca he esperado que ese limón crezca y dé frutos. Cuando lo sembré, eché en el mismo hoyo las cenizas del Gorba. A veces le hablo porque sé que él está ahí, atento, alegre, siempre dispuesto a escuchar. Mi limón no crece, a veces se enferma. Cuando esto sucede pienso que recoge mis malos ratos.

            Después recordé un texto que escribí sobre Toto, otro perro que me acompañó en mis apenas lejanos años de estudiante universitario, también a propósito de su muerte. Pensé entonces en las relaciones parasociales, en aquel vínculo emocional que establecemos con nuestras mascotas, con otros seres vivos, como las plantas, y también con personajes de ficción, los de nuestras series favoritas, de las películas entrañables, de las novelas preferidas.

 

Dos

Hace unos días encontré en las redes sociales una imagen en la que un perrito se halla al lado de una chica mientras ésta se acicala al espejo. El texto que acompaña a la imagen explica que las mascotas también se enamoran de sus dueños. La razón es que el amor, dicen los amargados, no es más que un proceso químico que ocurre en nuestra cabeza (y en la de nuestras mascotas).

            En casa tenemos gatos y perros. Evoqué a dos de ellos al mirar la foto que les comento. Cada vez que se sube a la cama, Lenin Chinaski, uno de mis perros, corre hacia mí, se avienta para recostarse en mi pecho. Me pide abrazos y besos. No deja de menear la cola mientras permanecemos en la misma habitación. Se vuelve indiferente en mi ausencia.

            José Pardo, el gato, huye de mí nomás al verme. Solo me busca para pedir comida. Cuando no es hora de sus alimentos, se refugia en los brazos de Emilio: duermen juntos, posan para la selfie, se funden en tardes eternas.

 

Tres

Otras veces he dicho mi admiración por Jessica Jones, la heroína de los comics de Marvel. No volveré más. Pero algo así sucede con personajes como Henry Chinaski, el vago alcohólico de Bukowski. Por eso, adivinaron, el segundo nombre de Lenin.

Otros personajes de ficción, artistas que los encarnan, también son materiales oníricos y de utopías. Algunas veces este enamoramiento sucede desde la adolescencia o juventud y continúa por largo tiempo. La cosa es tal que algunos de ustedes conocerán cuartos tapizados de posters; tatuajes en nefandas partes; defensas a ultranza frente a desbordadas críticas; pijamas y otras tecnologías del sueño, la mercadotecnia y el amor. ¿A poco no?

 

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lunes, 5 de abril de 2021

Reporte del asesinato de Joan Lee por fuerzas desconocidas


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  • Reporte del asesinato de Joan Lee por fuerzas desconocidas

Por @Vlátido


Uno

Vi salir una cucaracha del cuarto de baño. Corrió rápido, se escondió detrás de unos trastos viejos, la velé con ansiedad, sin éxito. Puse un recordatorio en el teléfono celular: rociar insecticida. Compré el aerosol un par de días después. Una noche, justo cuando la casa está en silencio, llevé a cabo la operación. En la mañana, la cucaracha nadaba muerta en la taza de baño.

Todos los días el recordatorio aparece en mi teléfono. No lo he querido eliminar, me mantiene alerta ante una posible invasión de los blátidos. 


Dos

El director David Cronenberg escribió una versión para cine de la novela El almuerzo desnudo, del escritor William Burroughs. Se trata de una historia, la del novelista, escrita tal parece en un gran viaje, con escenas inconexas, barroca, en la que narra las artes de hacer de William Lee, un yonqui. 

En la película homónima, Cronenberg teje una historia menos accidentada y más fantástica: la del empleado William Lee, aspirante a escritor, que termina inyectándose el insecticida que vende; asesina de un balazo a su esposa, Joan, en un juego a la Guillermo Tell; y dialoga con su máquina de escribir, una gran cucaracha, que compró con el dinero que obtuvo al vender el arma feminicida.

Lo primero que escribe con su nueva máquina, una Clark Nova, es el reporte del asesinato de Joan Lee. 

Mira el tráiler: 


 

Tres

Los primeros discos de la banda de rock Cuca muestran a un grupo fresco, con riffs bien duros y letras varias de ellas sencillas, con temáticas propias de la juventud rockera.

Su tercer disco se tituló La racha. Para entonces el vocalista José Fors había dejado la banda, y las voces las grabó su hermano Animalf, mejor conocido en el bajo mundo como Alfonso Fors. Se trata de un disco con un sonido igual de atractivo que los anteriores, aunque sus temas casi no son tocados en vivo, a la vuelta del vocalista original algunos años después.

El sencillo que se desprendió de este disco se llama “Insecticida al suicida”, un tema que aborda los intentos simulados de alguien que amenaza con quitarse la vida. ¡Ah!, la portada del disco es una foto de frente de una cucaracha, insecto icónico de la banda. 

Mira el video: 



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domingo, 7 de marzo de 2021

Otras fronteras


 


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Otras fronteras

Por @Vlátido


Uno

Difícil cosa es lo bello, dicen los estetas. Lo es cuando place el trabajo, lo que uno hace. Eso pasa con el oficio de investigador, ese obscuro objeto del deseo. Pienso en lo anterior después de leer algunos materiales de un curso sobre fronteras al que estoy inscrito en el Cimsur de la UNAM. El tema sobre enfoques analíticos para su estudio me ha gustado particularmente. Las lecturas son invitación a mirarnos, a preguntarnos cuán disciplinados estamos (o somos) en nuestro quehacer. O tal vez reconocer que nos inunda la indisciplina, fantasma que brioso corre por nuestras parcelas. 


Dos

Me dejó un buen sabor el ensayo “Los estudios sobre fronteras internacionales desde una perspectiva comparativa” de Roxana Rodríguez Ortiz, quien incorpora la teoría literaria, y su metodología, para mirar la frontera. Al terminar de leerlo volví a una vieja pregunta: ¿Qué es la realidad sino un texto, un tejido de significados? Sin decirlo, incluso sin pensarlo, el científico social es un hermeneuta, un descifrador de lo oculto, de los significados que densamente se entrelazan. ¡Vaya brujería! 
    ¿Qué es la realidad, además, sino un relato? Una estructura temporal cuyos acontecimientos son elegidos, tratados y pensados por quien los mira, y después los acomoda de este modo, o de aquel, para contarlo a los demás. Eso también es la frontera. Una mirada como la de Roxana, compleja, aventurada, llena de vitalidad y creatividad la desentraña como una realidad, y a ésta como un espacio de frontera: de convergencias y desencuentros, cuyos entramados están ahí, a merced de quien los narra.


Tres

¿Cómo estudiar la frontera? ¿Cómo estudiaría la frontera? He de confesar que para mí la frontera geopolítica ha sido un tema poco recurrente, no ha sido el problema de mi trabajo de investigación. Mis preocupaciones están en otras fronteras, las epistemológicas (¡uf, lo que esto implica!) entre la historia y la literatura, entre el arte, las ciencias sociales y las humanidades. 
    Desde este lugar inter y transdisciplinar, fronterizo per se, he mirado ocasionalmente las fronteras geopolíticas del sur de México. Lo he hecho a través de sus representaciones. Esto implica escoger los dispositivos de representación, identificar sus lógicas internas, sus correspondencias con lo real y sus dosis de ficción. Estas implicaciones urgen miradas inter y transdisciplinares: comprender las dinámicas de la frontera como lo hace el geógrafo; los artificios del relato como lo hace el historiador; los tropos y figuras retóricas como el novelista; las motivaciones de los sujetos, sus prácticas y discursos, como lo hace el antropólogo. 


Cuatro

Estoy convencido que estas miradas en conjunto, las representaciones en el cine, la literatura, las artes escénicas y visuales, así como los relatos historiográficos y etnográficos (por mencionar a los que se dejan acariciar) orientan nuestras acciones, nuestros modos de relacionarnos con la frontera en la cotidianidad. 


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domingo, 3 de enero de 2021

La cicatriz de Ulises

 




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 La cicatriz de Ulises

Por @Vlátido 

Uno

Marc Bloch se preguntó en El oficio del historiador (1949) por la fijación en el origen, la ansiedad que atañe a quienes estudian el pasado. Hallaba las respuestas en el ethos católico, en la idea de creación, el inicio de todo. Por otro lado, Eric Auerbach, en Mímesis (1942), a propósito del estilo narrativo de Homero en La Odisea, señala el recurso del pasado cuando Ulises, al ser descubierto por su cicatriz, narra el acontecimiento que le provocó la herida, es decir, el origen de esta huella de piel.

            Lo anterior sugiere que estamos hechos de historias, de su polvo. En cualquier ámbito de nuestra vida, en el espacio público y privado, recordamos los orígenes, los momentos primigenios que configuran lo que somos. Algunos son fieles, otros están a merced de la idea más ramplona de ficción, y son ellos mismos variaciones ocurridas en un tiempo imaginario. El rock no es la excepción.  

 

Dos

Recién apareció un disco recopilatorio de bandas de rock chiapanecas. Se trata de La escena del Sur. Un rescate de grabaciones de rock en Chiapas. Compilado por Daniel Trejo Sirvent, se recuperan grabaciones de bandas de la década de 1980, como Trimonio y Metamorfosis, hasta la década del 2000 y unos años después. Más que disco, resulta ser un documento en el que, como tal, los registros sonoros son fuente de información para la historia del rock local.

            Como es de suponerse, existen pocas grabaciones de los inicios del rock en Chiapas. Algunas producciones discretas, demos por ahí, grabaciones de ensayos o conciertos que se transmitían por la radio. Sin embargo, estas grabaciones develan una narrativa en construcción, todavía sin forma definida, que recuerdan -como la cicatriz de Ulises- el origen de una herida que muestra la emergencia tardía de la cultura del rock en el sureste mexicano.

          

Tres

La escena del Sur no se reduce a grabaciones de estudio o caseras. Junto a ellas no debemos soslayar el circuito que posibilitó la cultura del rock, al menos desde principios de los años 80 del siglo pasado. Me refiero a los espacios para los toquines, parques, estacionamientos, cafeterías, bares; las tiendas de discos y revisterías, los fanzines.

            Entre los documentos (prurito de historiador) estos últimos, los fanzines. En esa década ochentera se publicó Rock’N’Chiapas, un fanzine editado por José Luis Gómez aká el Kiss. En él se publicaban reseñas de tocadas locales, novedades discográficas, presentaciones en el viejo CREA o en el Parque Morelos, además de otras actividades que promovían al rock. No hace mucho, el Kiss subió a redes los ejemplares del fanzine (puedes consultar aquí: https://www.facebook.com/rocknchiapas).

 

Cuatro

A estas alturas ya todos se saben la polémica que causó la docuserie de Netflix Rompan todo. La historia del rock en América Latina. Solo como apostilla: Ni es la historia, ni todo es rock, ni es de América Latina.

            Rompan todo es un relato del rock en formato para la postelevisión, como los servicios de streaming. Pero al margen de lo que esto implica, reproduce una narrativa en apariencia dominante, nada nuevo: el rock mimético, la censura, el auge del rock en tu idioma y su diversificación. Es la narrativa de los media, pero existen otros trabajos de investigación, en otros circuitos, que fragmentan este relato.

            Tampoco todo es rock, a menos que por esto se entienda, lugar común, puntos de quiebre y no continuidades, no solo musicales sino también vitales. De ser así todo y nada es rock. Finalmente, es el relato del rock de México y Argentina, dos países cuya industria cultural compite por la hegemonía en América Latina.

Bueno, al menos descubrí a Los Saicos.



 

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