Zapping
- Arte, resistencia y testimonio
Por @Vlátido
Uno
Uno de los momentos más simbólicos respecto al
ejercicio vertical del poder en México fue el acontecido entre las décadas de
1960 y 1970. Se trató de la irrupción de grupos juveniles, obreros y campesinos
en la vida pública como respuesta, resistencia ante las políticas de los
gobiernos de Gustavo Díaz Ordaz y Luis Echeverría. De hecho, fue una época de
organización campesina, estudiantil y guerrillera que albergó a lo que
posteriormente, en la década de 1990, surgió públicamente bajo el nombre de
Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN).
Justamente
a finales de los sesenta y principio de los setenta ocurrieron represiones y
matanzas estudiantiles, como la del 2 de octubre de 1968. El gobierno mexicano
echó mano de la fuerza pública para dispersar protestas juveniles, ocasionando
la muerte de quienes se manifestaban en Tlatelolco en dicho año.
Dos
James Scott en su Los dominados y el arte de la resistencia, señala los discursos
ocultos que se producen como estrategia de rebeldía. Estos discursos son
producto de la relación desigual entre opresores y oprimidos, entre quienes
ejercen el poder y quienes son sujetos a dicho poder. Dichas relaciones
desiguales son oportunas para comprender que, ante un acto violento de poder,
la respuesta no siempre es violenta y ni siquiera pública. El dominado,
entonces, resiste a través de discursos ocultos cuyas formas, dice Scott, son
el chisme, cuentos, rumores, canciones, entre otros.
Los
oprimidos, también ofendidos, no siempre toman las armas, mucho menos asesinan.
Discuten en lo público con lo que tienen, menos poder. Sus críticas son actos
humorísticos, satíricos, paródicos. Se burlan del agresor en lo público y en lo
privado.
Tres
Después de los acontecimientos de México 68 un
torrente de obra testimonial artística, periodística y literaria se ha producido
al respecto. Quisiera referirme a la música de Los Nakos, un grupo de protesta
que parodió La balada del vagabundo de
José Guardiola, a la que rebautizaron como La
balada del granadero.
Este grupo surge precisamente
en el año de 1968 y se forma en el contexto del activismo juvenil. Esta condición
es importante para comprender su obra artística como testimonio, en el entendido
de que no hay testimonio sin experiencia.
La
letra de La balada del granadero es
la siguiente:
Papá, papá ayer
cuando estudiaba
Le pregunté a un hombre que golpeaba,
¿Quién es usted? me dijo un granadero...
Papá ¿qué cosa es un granadero?
Un granadero es un
hombre analfabestia
Que va golpeando a todo el estudiante
Sin esperanza de amor a un semejante
Papá qué malo es ser granadero.
Ay, ay, ay, ay,
ay...
Jamás nosotros
seremos granaderos,
Vivimos del cantar y del estudio
Ni tú, ni yo iremos por el mundo
Golpeando a estudiantes
Como aquel hombre.
Ay, ay, ay, ay,
ay...
Papá, papá, ¿por
qué dios nos ha dado
Un mal sistema a todo el mexicano?
Papá, ¿por qué hay tanta corrupción,
También prostitución en el gobierno?
Ay, ay, ay, ay,
ay...
Miren hijitos no
canten esas cosas (¿tú por qué?)
Porque el gobierno tiene muchas orejas (huy huy huy)
Sus policías y también sus halcones
Por eso el gobierno (fufufifufu).
Ay, ay, ay, ay...
Jamás nosotros
seremos granaderos
Vivimos del cantar y del estudio,
Ni tú ni yo, iremos por el mundo
Golpeando a estudiantes
Como aquel hombre.
Ay, ay, ay, ay...
Ay, ay, ay, ay.
Escúchala aquí:
Cuatro
El mismo Óscar Chávez interpretó La balada del granadero, y junto a Los
Nakos y otros músicos como Judith Reyes, Gabino Palomares, León Chávez Teixeiro
y Amparo Ochoa son iniciadores de lo que se conoce como música de protesta
mexicana.
Su
obra es testimonio de la violencia estatal agudizada en la segunda mitad del
siglo XX en México, y guarda consonancia con el arte latinoamericano que asumió
un papel activo, de resistencia además de protesta, en el contexto de las
diferentes dictaduras militares.
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