Zapping
Ciudadanos, redes y periodismo
Vladimir González Roblero
Uno
Un periódico español,
valenciano concretamente, El Levante,
allá por la década de 1940, publicó una sección a la que tituló Vox populi. La convocatoria, discreta,
la anunciaba como un espacio para la gente de a pie de la localidad. Se le
asignó un espacio, breve: la última página del diario, costado inferior
derecho, un recuadro. La correspondencia no tardó en llegar. Al siguiente día
de la convocatoria, un par de cartas; al mes, el editor tenía que elegir y
resumir. Los valencianos de entonces discutían, deliberaban sobre futbol,
medios de transporte públicos, su orquesta sinfónica, veladas literarias,
galerías, escritores, perros callejeros y fiestas falleras.
El espacio del periódico alentó la construcción de
públicos deliberantes. Bastaba que el ciudadano estuviera atento de la cosa
pública, formara y publicara su opinión al respecto. Es un ejemplo de lo que se
ha dado llamar periodismo cívico o periodismo ciudadano.
Dos
La famosa serie de dibujos
animados Los Simpson ha dedicado
capítulos al modo en que los ciudadanos pueden hacer periodismo y apropiarse de
los medios de comunicación tradicionales. Kent Brokcman, el famoso presentador
de noticias del Canal 6, de Springfield, tuvo como reporteros a Lisa y Bart. Lucha
de egos, perversión del periodismo. Varias veces los nativos de Springfield han
podido acceder a la televisión. La sátira se impone.
Tres
Las redes sociales, o social media, feisbuck, tuiter y demás,
han vuelto a poner en escena al ciudadano común en el concierto de la
generación y transmisión de la información. Algunos dicen que lo convierte en
reportero. Otros dudan de su responsabilidad en la producción de sentido. Para
reportear hay que ir a la universidad, dicen. Lo cierto es que basta un
teléfono, smartphone les llaman ahora, con una conexión de datos o wifi
cercano. El problema es la banalización de eso que quieran llamar noticia. La nota roja, el chisme y uno
que otro troll abunda en las redes
sociales. A veces todo se resume en un selfie.
La excepción confirma la regla. No está demás mirar de nuevo aquellos
proyectos latinoamericanos de educación para los medios de comunicación.
Cuatro
El auge de las redes
sociales y el acceso a la tecnología de la información han rebautizado al feis
como el noticiero de los jóvenes. Son los nuevos medios de comunicación, o
medios de comunicación alternativos. Tal es su importancia que se han vuelto
asignaturas universitarias. La burocracia académica, sin embargo, regula el
acceso a internet y limita su uso. Es por el ancho de banda, arguyen. Una
funcionaria universitaria lo dijo así, palabras más, palabras menos: que los
alumnos contraten su servicio de datos.
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