Zapping
· Arte, cultura y agenda
Vladimir
González Roblero
Uno
Escuché en una
charla a Lucina Jiménez hablar de la gestión cultural y de sus posibilidades. Fue
en la Facultad de Artes de la Unicach. Entre otras cosas, dijo que el arte y la
cultura deben apostar por lo que ella definió como intersectorialidad. Palabras más, explicaba que los proyectos
artísticos y culturales se tendrían que vincular con otros sectores sociales y
construir, desde su trinchera, posibilidades para el desarrollo social,
económico o político.
En otra ocasión, en el Encuentro
Nacional de Gestión Cultural celebrado en octubre pasado en Tlaquepaque,
Jalisco, el economista colombiano Winston Manuel Licona dijo que pensar el arte
y la cultura, desde la gestión cultural, requiere miradas de largo aliento. Lo
ideal es inscribir proyectos en procesos sociales de amplio alcance.
Dicho lo anterior, la gestión
cultural deberá encabezar el desarrollo artístico y cultural en escenarios mucho
más allá de la promoción y de actividades tan efímeras como presentaciones de
libros, exposiciones, ciclos de cine, festivales, etcétera. Con ello, aunque
peligroso, orientar propuestas creativas.
Dos
Dicen que los
medios de comunicación fijan la agenda de discusión pública. Una agenda que se
construye al servicio de discursos gubernamentales. Cuando debería discutirse,
por ejemplo, los terribles casos de violación y misoginia de los mirreyes,
algunos medios, viejos y nuevos, prefieren re-victimizar. Invisibilizan la
violencia de género. Una agenda ciudadana, a través de organizaciones
feministas, pide la alerta de género y sostiene la discusión en lo público.
Lo enunciado en esa agenda resuena
en el arte. Hace días pude escuchar al dueto Makila 69. Integrado por Nidia
Barajas y El Alas Blisset, estos norteños (ella de Tijuana; él de Ciudad Juárez)
sostienen en sus letras y actos performativos un discurso social. En especial
me gustó su rola “Yo no nací para
pobre”. Dice en algún lado: “Yo no nací para pobre, ni dioses que me repriman.
Los he visto aplastando los botones diciendo que una guerra es lo que el mundo
necesita”. En otro: “Yo no nací para pobre, ni para que me secuestres, ni para
que me tortures, ni para que me violes, ni para que me asesines…” Aquí se puede
escuchar: https://soundcloud.com/lamakila69
Tres
El México del
siglo XX vio nacer y morir movimientos guerrilleros, contestatarios, opuestos
al sistema. Los frentes de liberación nacional se vincularon primero a
campesinos y después a indígenas. Muchos de sus integrantes fueron
desaparecidos.
Tributo a todos ellos lo ha tratado
de hacer el baterista de Botellita de Jérez, en su versión solista. El
Mastuerzo, así le dicen, no sólo ha dedicado proyectos musicales y culturales a
los desaparecidos, sino a todos aquellos sectores sociales emergentes que han
pulverizado para bien el entramado social. Uno, dos, tres, por mí, por ti y por todos:
desaparecidos políticos de México y el mundo, Tributo a la otra kanción
popular mexicana-Rolópera en seis movimientos o El mastuerzo y los jijos
del maíz atestiguan.
Cuatro
Me entusiasma
saber de alumnos universitarios que proponen proyectos culturales y artísticos
vinculados a agendas ciudadanas. Proyectos que no acaparan reflectores. Algunos
de ellos, quizá, padecen ahora de lo efímero en tanto se ejecutan como
ejercicios escolares, pero se inscriben en procesos y discursos que vienen y
van lejos.
Estos proyectos se relacionan con la
promoción de los derechos humanos, identidades locales y emergentes, feminismos,
violencia de género, cultura de paz.
Sobrevivirán al blof.
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