Zapping
- Arte, creación y política
Vladimir
González Roblero
Uno
Ciertas
corrientes de pensamiento recuperan la pregunta ¿qué es el arte? Algunos dicen
que dicha pregunta es eurocéntrica; otros que el arte ya no es obra, sino
experiencia; los hay quienes, desde lo que llaman descolonización del
pensamiento, asumen que en todos los pueblos hay manifestaciones creativas, no
necesariamente artísticas si las pensamos al modo del arte occidental.
La pregunta no deja de ser
pertinente porque desde ella se construyen políticas culturales, lo que
sugiere, entonces, que el problema del arte (en tanto preguntamos qué es) no es
estético sino social.
Dos
En días pasados,
el Instituto Tuxtleco de Arte y Cultura realizó la sexta edición de Escapararte, un festival que tiene como
intención llevar el arte a las calles. En esta ocasión se realizaron, según sus
organizadores, 106 intervenciones artísticas y culturales en distintos puntos
de la ciudad, bajo el eslogan (hashtag en redes sociales) “Haz que suceda”
(agregue usted el gatito #). Actividad encomiable en la que subyace la pregunta
inicial.
Una de las intenciones del festival,
decía, es “llevar el arte a las calles”. Si revisamos el programa, encontramos
música, artes visuales, teatro, danza, literatura, cine… es decir, aquello que
cae en el supuesto del arte occidental. Claro, esas manifestaciones artísticas
se hallan en sus recintos: el museo como paradigma de la contemplación; galerías
y espacios culturales independientes, que albergan a los artistas emergentes;
espacios de formación artística como universidades y talleres; salas de cine
que condicionan la experiencia estética. Desde este supuesto el arte no está en
la calle.
Tres
La historia del
arte se ha construido desde los parámetros de la historia universal; la
artesanía, el arte popular y otras manifestaciones de la capacidad creativa de
los seres humanos, no encajan en su relato. De hecho han sido consideradas
artes menores. Incluso hay quienes dicen, por ejemplo, que no existe tal cosa
llamada “arte prehispánico” y que tampoco eso que ahora llaman “literatura
indígena”.
El arte es resultado de una
capacidad humana: crear. La imaginación creadora está presente en todas las
culturas. Algunas de ellas, sin embargo, han considerado al arte como único producto
de dicha capacidad. Si se permite la analogía, es del mismo modo como la
ciencia se ha impuesto como conocimiento universal. Es un discurso de
dominación.
Así llegamos a la idea de que el
arte que no está en la calle es el que encaja en el viejo relato
historiográfico. El mismo que reproduce las instituciones. Otro arte, es decir,
aquello que resulta de la creación, ha estado ahí o al menos fuera de los
espacios destinados a la contemplación.
Cuatro
Lo preocupante,
más allá de aburridas discusiones académicas, es asumir que los artistas son
dueños legítimos de la capacidad creadora. Lo anterior conlleva el diseño de
una política cultural carismática. En ella las intervenciones del Estado en el
campo artístico se orientan solamente a quienes se han legitimado como artistas.
El problema en torno a la pregunta ¿qué es el arte? ya no es estético,
sino social. La distribución de recursos económicos o de otra índole,
destinados a la promoción cultural, beneficia principalmente a los artistas en
menoscabo de quienes cuya propuesta creativa no se halla en los recintos
consagrados a la contemplación.
Tuiter: @vlatido
www.zzapping.blogspot.com
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