Siete
Zapping Siete Vladimir González Roblero Alrededor de 15 años atrás al menos en Tuxtla, la capital de Chiapas, se configuraba un escenario importante del movimiento rockero. Cada fin de semana el Parque Morelos y otros lugares, como bodegas y salones, registraban toquines con grupos que, entonces, dominaban el panorama contracultural. Entre ellos, recuerdo, estaban Skamosa, Féretro, Yep, La perra de la cuarta, Nauyaca, Ojos de perro azul, Orcus y más. Para entonces, porqué no decirlo, yo era un chamaco, y más que eso, todavía lo soy, un mero espectador. Quienes subían al escenario a reventarse rolas originales y covers chingones eran eso, chingones. Jóvenes ellos también. Arriba del escenario, con guitarras y batacas, eran los músicos. Abajo sus roles cambiaron. Como dice el filósofo hermeneuta Paul Ricoeur, las identidades no son esencialistas, mutan a lo largo del tiempo. Sin embargo, dice también, algo de esas identidades se mantiene inamovible: el nombre. Planteo tres escenari...